lunes, 14 de abril de 2008

¡FELICIDADES TXEMISSIMO!

Tal día como hoy, un famoso crítico musical de este blog vino al mundo...Y, a pesar de haber cumplido 16 años, se conserva muy, muy bien.

¡FELICIDADES TXEMITA!

En este día tan especial, quiero dedicar una bella canción a tu persona y a todos los lectores del Dusty. Creo que es la melodía que todos desearíamos escuchar el día de nuestra puesta de largo. Como no podría ser de otro modo, debemos dejarnos llevar por la vibraciones de "Saint of the Pit" (Diamanda Galás):



LA GLORIA DE LA PUERTA REAL

viernes, 11 de abril de 2008

NO HAY NADA MÁS DUSTY


Duffy - Rockferry

Sin duda este es mi disco de la semana así que no podía escribir de otra cosa. Lo escucho en el ipod, lo escucho en el trabajo, lo canto mientras ordeno mis discos de Bach y se ha metido en mi cabeza. El experimento de Bernard Butler y esta joven galesa que parece sacada de la tribu de los Brady no les está yendo nada mal. En Gran Bretaña han tenido algo más que 15 minutitos de gloria y fuera de las islas... bueno, va a costar un poco más pero no hay nada imposible. Antes de hablar de la parte musical (la que se supone que es la más importante) quiero matizar algo. Yo (o sea, opinión personal) no estoy de acuerdo con que Duffy sea la nueva Amy Winehouse. Y podría enumerar un montón de razones sesudas pero chicos, es que no ha más que verla y oírla. Rockferry te engancha desde la primera canción, del mismo título, uno de los mejores temas de este debut en el que se marcan las ideas que se desarrollan posteriormente, incluso los temas recurrentes en las letras (el escape, un cambio de vida, un desamor...). Y te balancea por su historia hasta el final con Distant Dreamer. Y la verdad es que un discos que empieza y termina con dos temazos sin complejos merece la pena tenerlo en cuenta. Hay momentos tal vez demasiado naives, y su momento estelar con el single con el que nos están machacando (Mercy), pero la manera que han tenido este par de dos de refrescar el clásico motown y las clásicas divas (Dusty por encima de todas, a veces hasta en la forma de cantar), está llena de buen gusto y de mucha vista para captar a todos los públicos.
Pues eso, que no hay nada más Dusty que lo suyo...

http://www.youtube.com/watch?v=Eg59bewggow
http://www.youtube.com/watch?v=qYHQ8JE0Vqs http://www.youtube.com/watch?v=zlcRRnbqS8Y
Por Rose

miércoles, 9 de abril de 2008

HE SIDO MALA



Ashley Dupre, What We Want

Más de tres millones de personas se han metido en el myspace de Ashley Dupre para esuchar una birria llamada What We Want por el único motivo de ser la prostituta que se tiró al malogrado gobernador de New York, Eliot Spitzer. Si a Spitzer ese kiki le costó carísimo (su carrera y su matrimonio), a Ashley no le ha podido salir más rentable: Tanta escucha ha multiplicado por mil sus ganancias y ha demostrado lo que ya demostró Paris Hilton hace mucho: que cualquier publicidad es buena. De todos modos, el tema no vale un duro pero, como curiosidad, no tiene precio:


- Josemanuel

martes, 8 de abril de 2008

HOY ESCUCHA ESTA CANCIÓN MIL VECES...

...Y CUALQUIER COSA PUEDE PASAR



Davis

miércoles, 2 de abril de 2008

TONTIPOP NEOCELANDÉS



Flight of the Conchords

Flight of the Conchords es una de las nuevas series del mejor canal de TV del mundo (HBO, responsable de obras de arte como Los Soprano, Dos metros bajo tierra, Sexo en Nueva York o Roma) y, como la película Once, viene a ser un biopic disfrazado de musical.

La serie es una comedia de situación con números musicales protagonizada por una banda (que responde al mismo nombre que el título de la sitcom) que ya existía en la vida real y que se interpreta a sí misma. Esta banda está compuesta por dos neocelandeses que tanto detrás como delante de las cámaras han buscado el éxito en Nueva York y que probablemente deben ser lo más parecido que tiene Nueva Zelanda a Chico y Chica (aunque sin el ramalaza discogay de los maravillosos bilbaínos). En la serie los protagonistas viven sumidos en la pobreza y rodeados de gente bastante extravagante que suelen hundirlos más todavía si cabe en la miseria; Bret y Jemaine (que así se llaman los protas) se desahogan de tanto acoso con canciones a modo de monólogos llenas de letras ingeniosas y acompañadas casi siempre por guitarras. Y estos temas beben de fuentes tan variopintas como David Bowie, Daft Punk o Pet Shop Boys, aunque también se entregan al funk, al rap o a lo que haga falta.

Probablemente, mi canción favorita es cuando aparecen (creo que fue en el segundo episodio) disfrazados de Daft Punk en cutre. La canción se titula Robots y, si hubiera justicia en este mundo (que está claro que no), se convertiría inmediatamente en un clásico.

También demuestran un gran olfato a la hora de elegir sus musas cuando en uno de los primeros episodios de la primera temporada juegan a ser los Pet Shop Boys en ese falso West End Girls que es Inner City Pressure (canción en la hablan de un tema muy recurrente en la serie: la continua bancarrota en la que viven).

Robots
- José M. Pozo

martes, 1 de abril de 2008

ONE JOKE WONDER



La gran Mrs Miller

No entiendo como he podido estar tanto tiempo sin conocer a la maravillosa Señora Miller. Menos mal que mi queridísimo Criscrepes tiene la gran costumbre de que cada vez que vamos a su estudio de grabación Cherry Sounds, nos deleita con una improvisada sesión dj de los hits más bizarros de la historia, y allí estaba la gran Mrs Miller.

La conocida como la peor cantante pop de la historia, hizo suyos múltiples clásicos pop del momento aportando su peculiar interpretación operística, un vibrato muy especial y su look de abuelita americana encantadora (aunque altamente intrigante).

La Señora Miller siempre quiso ser cantante, cantaba en coros de la iglesia y funerales, y en su tiempo libre se iba a un estudio de grabación privado y grababa demos para regalárselas a su familia, amigos y vecinos. En una de estas, un productor la escuchó mientras hacía sus gorgoritos y alucinó. La fichó nada más y nada menos que el sello CAPITOL y la pusieron a grabar su primer disco: Mrs. Miller's Greatest Hits (1966)

¿Y qué tiene de particular todo esto? Pues bien, la Señora Miller cantaba realmente mal, desafinaba como una posesa, se iba de tono, perdía el ritmo y olvidaba las letras. ¿Por qué la ficho entonces un sello tan respetable como CAPITOL? Algún visionario debió pensar que una señora interpretando canciones ‘actuales’ y ‘modernas’ con ese estilo tan suyo y con esa imagen tan poco glamourosa podría conseguir que todo el mundo se riera de ella y convertirla en alguna especie de fenómeno. Y acertó. Su versión del Downtown de Petula Clark se coló en el Billboard singles chart, y el disco vendió más de 250 mil copias en tres semanas. Durante 18 meses explotaron la gallina de los huevos de oro y grabaron con ella dos discos (con una producción excelente) más, múltiples actuaciones, apariciones televisivas y en películas, llegando hasta animar a las tropas de Vietnam. El público se reía de ella y la amaba.

Hay un punto muy interesante en toda esta historia, y es que la Señora Elva Miller decía que ella no cantaba mal. Que en las sesiones de grabación le hacían mil perrerías para que se equivocase, que no la dejaban aprenderse bien las letras ni el ritmo, que la dejaban exhausta y sin respiración y que siempre se quedaban con la peor pista de voz grabada. Al principio ella no entendía nada, pero al final aunque se dio cuenta de que se reían de ella decidió seguir el juego porque había logrado su sueño, ser una aclamada cantante. ¿Realidad o justificación?

Cuando pasó el ‘boom miller’ CAPITOL le dio la patada y ella siguió intentándolo grabando un disco lleno de simbolismos psicodélicos y pro marihuana, aunque decía no tener ni idea de lo que estaba haciendo. Pero ya nada fue lo mismo, el público la olvidó y su momento de gloria pasó. Aunque seguro que la Elva retirada congregaba a todos sus vecinos para cantarles su gran repertorio mientras comían una deliciosa tarta americana y contemplaban que la gran estrella que tenían como vecina no era solo una ‘one joke wonder’

Downtown:

Its Magic:

These Boots Are Made For Walking:


Otros éxitos que hizo suyos: A Hard Day's Night, Strangers In The Night, The Girl From Ipanema, Yellow Submarine, Moon River, Monday, Monday

Davis

Grandes héroes de la Música Moderna (I): ANDREW ELDRITCH (Sisters of Mercy)

Con Andrew Eldritch inauguramos esta nueva sección dedicada a los grandes genios de la música moderna. Su periodicidad es del todo incierta y, llevada a un extremo, podría nacer y morir con el propio Eldritch, lo cual no estaría del todo mal.
Nuestro objetivo es hablar, desde un punto de vista visceral y subjetivo, de personajes que bucean en el mar del desconcierto, ese en el que la locura y el bochorno se confunden con la genialidad y la mitificación de forma amigable y totalmente natural.

El año pasado coincidí con un fan de Sisters of Mercy en la apretura propia de las primeras filas de un concierto del Summercase (el de PJ Harvey, para ser más precisos). Se trataba de un individuo de aspecto fortachón, cabeza rapada y pierna escayolada que no dudaba en compartir conmigo los mejores lamparones de su camiseta con el logo oficial de Sisters (arriba). Ya se sabe que, en esos momentos de acaloramiento y escasez de higiene, las relaciones humanas se hacen mucho más sencillas y surgen revelaciones inesperadamente íntimas:
-“Los Sisters no suenan muy bien en directo – reconocía el fan - pero cuando, en medio de toda aquella humareda que te impide verlos sobre el escenario, consigues distinguir un par de palabras cantadas por la gravísima voz de Andrew Eldritch, experimentas un orgasmo absoluto y te das cuenta de que merece la pena estar allí”- Reconocerán que una reflexión tan poética y sincera da mucho que pensar…

Sisters of Mercy siempre fue un grupo de culto y es, sin duda alguna, uno de los padres del rock gótico, considerado como variante de la inconexa darkwave de principios de los 80 (no lo confundan con el Dark Metal de hoy en día). Y hablar de Sisters of Mercy es hacerlo de Andrew Eldritch, su alma máter y único miembro estable en todas las formaciones que se han ido sucediendo a lo largo de los años. Lo cierto es que, a día de hoy, el legado de Sisters no es demasiado extenso y se reduce a tres LPs de irregular contenido (First and Last and Always (1985), Floodland (1987) y Vision Thing (1990)), algunos singles y EPs ciertamente notables (Alice, The Reptil House, etc.) y un par de recopilatorios. Pero no se trata ahora de repasar la trayectoria de la banda (pueden consultarla aquí o aquí), sino de dejarnos seducir por el hechizo de su líder y viajar entre los vértices más extremos de ese complejo polígono irregular que constituye su mente.

Lo que intento decirles no es fácil de explicar en pocas palabras, pero quizás “This Corrosion”, uno de los mayores hits de Sisters of Mercy (incluido en Floodland, el LP más exitoso de la banda), nos proporcione un buen ejemplo. La primera vez que escuchen esta perla quedarán sorprendidos por unos coros semirreligiosos (interpretados por The New York Choral Society) que, tras treinta y tantos segundos de exquisita polifonía, se transforman súbitamente en un ritmo ochentero bailón (ya saben, con palmas sintéticas y demás) que algunos podrían calificar de hortera. Sobre esa base se van añadiendo las líneas de guitarra hasta que, en el minuto 1, hace su aparición la voz de Eldritch, esa voz grave, sensual, dramática y apocalíptica que es capaz de turbar al corazón más gélido y hacernos viajar al final de los tiempos. Las melodías de Eldritch se van alternando con otras voces secundarias hasta que, llegado el clímax del estribillo, la coral completa retorna al primer plano y nos lleva al éxtasis con ese “hey now, hey now now, sing This Corrosion to me”.
Cualquiera podría imaginar que una intensidad tan extrema sólo puede ser almuerzo frugal, pero ahí está Eldritch para prolongarla durante más de diez minutos, porque cuando hay tanto que decir la cosa no se puede quedar en cuatro o cinco. Además, algo tan monumental como “This Corrosion” debe tener un video de altura, aunque sea necesario recurrir a la mutilación que impone el medio televisivo (los diez minutos son reducidos a poco más de cuatro en este formato). Vamos a verlo todos juntos y luego hablamos:

¿Les ha gustado? Lo cierto es que tanto Andrew como Patricia Morrison (bajista en la época del Floodland) están fantásticos. No sé qué pensaran, pero yo tengo claro que alguien que tiene el valor (por no usar un término más castizo) de cubrir su escuálido torso desnudo con esa chaqueta de cuero, llevar esas maravillosas gafas de sol sin tropezar con el decorado, balancear el pelo mojado con tanto aplomo y demostrar tan sublime manejo de la vara-bastón SÓLO PUEDE SER UN GENIO. La otra alternativa sería considerar que todo esto es un cúmulo de despropósitos que roza lo macarra, un bochorno de principio a fin, pero esa postura no es valiente, no es justa, no es cabal, ni siquiera es ética.

Y esta genialidad también se demuestra en el vídeo clip de Dominion (Mother Russia es tristemente capada en la versión del vídeo), single mítico donde los haya que debe ser versionado por cualquier banda oscura que se precie. Esta otra perla del Floodland es llevada a imágenes a través de un delirio pseudocolonial de contrabando, conspiración y trajes de lino blanco que tiene lugar en la exótica ciudad de Petra. Si ustedes no adoran este engendro deben replantearse muchas cosas, quizás demasiadas.


Mucho podríamos decir sobre Eldritch y su universo sensitivo, pero podríamos caer en una peligrosa espiral de obsesión mitómana que a nada nos llevaría. Como el propio Andrew afirma en su página web, Sisters of Mercy hace pocas giras y genera poco material discográfico porque “en la vida hay otras cosas que hacer además de dedicarse a la música, como leer libros sin ilustraciones, jugar con el ordenador, hacer experimentos químicos, pensar en política o practicar sexo”. Tomen buena nota.

La Gloria de la Puerta Real

Enlaces imprescindibles:
* "Alice" en directo (absolutamente vital)
* "
Lucretia My Reflection" (vídeoclip)