viernes, 11 de enero de 2008

Brian On Loops

Panda Bear - Person Pitch

Hace unos días, mientras rebuscaba en la Fnac para saciar mis ansias consumistas, me llevé la agradable sorpresa de encontrarme entre los discos destacados un álbum del que ya, cuando apareció hace unos cuantos meses, había leído grandes cosas, y lo poco que pude escuchar en la red parecía confirmarlo.

Así que me llevé el disco hacia la caja y directo a mi casa. Y la verdad es que, al contrario de lo que me esperaba, me ha resultado más difícil de lo que esperaba poder escribir sobre él. Pese a que la voz de Noah Lennox (alias Panda Bear), como ya aparece en todas las reseñas que he podido ver sobre este disco, no sólo suena igual que la de Brian Wilson (o alguno de sus hermanos, o su primo, nunca tuve claro quién cantaba cada parte), sino que está tratada casi todo el disco para sonar igual que sonaban las voces en el Pet Sounds, pese al comienzo casi gospel que tiene el disco con "Comfy in Nautica"... el resultado es de todo menos otro revival más de los Beach Boys. Al menos aparentemente.

Porque quizás Lennox ha sido mucho más fiel al espíritu original de esa cumbre del pop barroco que mencionaba hace unas líneas. Cada una de las canciones de este disco sigue el concepto de las pocket symphonies que Wilson ideó en su obra maestra: pequeñas sinfonías en miniatura, de duración no necesariamente corta (¡llegando alguna a superar los 12 minutos!), en una estructura no necesariamente convencional, avanzando de forma totalmente orgánica de un "movimiento" a otro, quitando y poniendo capas de sonidos, de forma tan natural que no choca encontrar en un mismo tema momentos de sonido decididamente retro que van evolucionando hasta llegar a partes en las que las programaciones de tono industrial y metálico se funden con melodías totalmente pop. Los fondos musicales de todo el disco están hechos sin miedo, experimentando y jugando con las texturas y los efectos, predominando los drones y los fondos de un único acorde, incluso en los momentos más a lo Phil Spector. Por poner un ejemplo, si Brian Wilson hubiera hecho una colaboración en el Quique de Seefeel esa habría sido "I'm Not", cuarto tema del cd. Y sí, hay mucha reverb en juego, como a mí me gusta.

Una gozada de disco, vamos.

Por Criscrepes

Lo mejor: consigue sonar totalmente único pese a lo fácil que resulta reconocer los ingredientes. Releyendo mi reseña me resulta incluso molesto haber mencionado tanto a Brian Wilson, el disco va mucho más allá.
Lo peor: puede resultar demasiado denso si lo que se quiere es escuchar un disco de pop. Pero oye, eso también le pasa al Pet Sounds, digan lo que digan.
MySpace: Panda Bear

jueves, 10 de enero de 2008

Trovador a lo sueco


"Una vez le preguntaron a un viejo predicador laestadiano cómo describiría la fe viva. Meditó durante un buen rato y luego contestó pensativo que era como pasar toda la vida subiendo por una pendiente". (Mikael Niemi, Un rock and roll en el Ártico).

Yo conocí al señor Lekman cuando apenas comenzaba a adentrarme en los entresijos de la cultura musical nórdica, de la que sólo soy una aprendiz todavía pero que cada vez me engancha más. La recopilación de viejos temas sólo editados en Suecia y sus anteriores EPs, Oh you’re so silent Jens, me descubrió a un artista que aunaba en sí mismo reminiscencias de todo el crisol de referencias pop que había en mi bagaje particular (y en el de muchos de mi generación). La trágica melancolía de Morrissey, la cotidianidad en el amor de Belle and Sebastian, la forma de construir canciones a partir de mil y una capas de sonidos, instrumentos y arreglos de Stephen Merrit,… Todo eso para terminar creando un estilo propio, parecido a muchas cosas pero sin comparación porque cada uno encuentra en la música de Lekman lo que quiere.

Night falls over Kortedala, su regreso en 2007, ha pasado más desapercibido de lo que merece y en realidad lo entiendo porque, a la primera escucha (y puede que a la segunda) no entiendes muy bien qué pretende o hacia donde quiere conducirnos, puede resultar incluso demasiado naive, demasiado barroco a ratos. Sin embargo, merece dedicarle más de dos y tres escuchas, merece que te despojes de prejuicios, y te sumerjas de lleno en sus historias y sus matices.

Para empezar, la portada. Aparece cortándose el pelo, una imagen inspirada por su peluquera habitual, una inmigrante cuya experiencia también ha servido para construir algunas de las historias del disco. Por mencionar apenas algunos de los detalles que merecen la pena, destacaría la épica orquestal que abre el disco, And I Remember Every Kiss, The Opposite of Hallelujah, mi favorita (con una letra minimal pero contundente: But sister, it's the opposite of hallelujah, it's the opposite of being you, you don't know cause it just passes right through you, you don't know what I'm going through), la surrealista carta a su amiga Nina, que es lesbiana pero que fingen ser pareja para que su familia no se entere, esa base que tiende a lo más latino más hortera o la brillante lambada en Into eternity, o el sonido teen americano de los cincuenta en Friday night at the drive-in bingo, el brillante cierre del disco. Venga, déjate llevar, que seguro que termina dibujando una sonrisa en tu cara.

Jens Lekman pertenece a esa nueva generación de crooners de pop, como lo que hace Rufus pero con menos pose, que además de mirarse en Sinatra lo hace en trovadores sin complejos como Jonathan Richman. Y además, es tan adorable.

Por Rose

Lo mejor: Además de los temazos a los que he hecho referencia, me gusta la amable que resulta la escucha del disco en general, como llega a meterse en tu vida casi sin darte cuenta.

Lo peor: Pienso que es un estilo del que no se debe abusar para no terminar saturado de almíbar, que es lo que a muchos les pasa.


Mi canción favorita del disco en una actuación para la tele sueca

Mi canción favorita antigua del muchachito, precioso vídeo.


miércoles, 9 de enero de 2008

Un envase retornable que es también desechable


Varios Intérpretes - Across The Universe (B.S.O.)

Dirigida por la directora de Frida (Judie Taymor), la película Across The Universe cuenta a través de las canciones de los Beatles la historia de amor de Jude (Jim Sturgess) y Lucy (Evan Rachel Wood) en los revueltos 60. Es lo mismo que hizo Nacho Cano con el musical Hoy no me puedo levantar: Hilvanar una historia amorosa en los 80 a través de los éxitos del grupo español ochentil por excelencia, Mecano. Y en esta época de revivals, el éxito comercial tanto en un caso como en otro, está absolutamente garantizado. Otra cosa es lo artístico.

La directora de la película es también la productora de la banda sonora y, entre otros, ha metido a trabajar en él a su novio, el famoso Elliot Goldenthal. Ambos han puesto a varios actores desconocidos y un par de estrellas invitadas (Joe Cocker y Bono) a hacer versiones de los Beatles. Tampoco se habrán matado a trabajar porque las versiones son casi idénticas a las originales, situándose entre las líneas del respeto y de la nula imaginación (que vienen a ser la misma línea). Vamos, que el estudio de grabación era una máquina de fotocopias. Y de esta fotocopiadora han salido 2 ediciones diferentes de la banda sonora. Una, la que tengo en las manos, con 16 canciones, y la otra que tiene 30. Pero creo que con la que tengo, tengo suficiente.

El primer problema que le veo es el criterio de selección. Lejos de ser un incondicional de los Beatles, muchas de sus obras me parecen una pura tortura. Justo las que a Judie Taymor parecen volver loca, porque las ha metido casi todas: My Loving, I Want To Hold Your Hand, Let It Be, etc. Si a eso unimos que las versiones no pueden ser más grises, pasan directamente a la guillotina. De todos modos podría haber sido peor: Judie podría haber incluído también Yellow Submarine, Love Me Do, Yesterday y tantas otras que me ponen los pelos de punta. Pero, por otro lado, ha dejado fuera también sus mejores canciones: A Day In The Life, Penny Lane, Eleanor Rigby, Dear Prudence, ...

Estas canciones cobran cierto sentido en el contexto de la película (que, por cierto, no es nada del otro mundo), pero aisladas en un cd se convierten en algo muy olvidable. Les falta el atrevimiento del que andaba sobrado ese maravilloso tributo a Cole Porter que era Red Hot + Blue o también el recopilatorio Twentieth Century Blues (con versiones de Noel Coward). Ambos discos contenían reciclajes con los que se puede estar de acuerdo, enloquecer o rayarse, pero por lo menos los nuevos frankensteins no eran réplicas exactas de los cadáveres originales ni daba la impresión (como lo hace este Across The Universe) que los clásicos vienen en envases retornables.

Por José Manuel


Lo mejor: Las dos que canta Bono, especialmente la de I Am The Walrus. Cuando en su momento se filtró la versión de Bono, la pusieron a parir; Pero el problema es que los detractores no habían escuchado todavía el resto del disco. La versión del irlandés (como el resto del disco) respeta el original como a una madre y, además, comete el pecado de sacrificar el final épico (que era lo más); Pero lo compensa con esa voz tan extrasensual, que no es poco.

Lo peor: Esa portada. Aunque me gusta la idea de la manzana deshaciéndose hasta convertirse en un corazón, el resto (la foto de los protas, la tipografía, TODO) es un horror mayúsculo. En casos como este, es correcto juzgar el regalo por el envoltorio.

martes, 8 de enero de 2008

Un post-it con un corazón




Tender Forever – Wider

Tender Forever es el grupo de Mélanie Valera, aunque en ese grupo esté ella más sola que la una (pero es que a ella le gusta verlo así, como un grupo) Y este elemento de proyecto solitario, de cabeza única pensante, de habitación a oscuras, de yo me lo guiso yo me lo como, y de cabaretera que recorre el mundo solita con sus canciones, es clave a la hora de adentrase en el universo de Tender Forever.

Wider es totalmente continuista con su anterior disco the soft and the hardcore, pero aguantando el tipo y luchando por estar a la altura y superarlo. Lo que significa que contiene un puñado de buenas canciones pop de esas que no dejas de cantar y bailar haciendo el indio. Pero para quien no haya escuchado nunca esto le defino un poco: una chica canta sobre bases electrónicas, tecladitos, ukeleles, y que tiene un gran sentido de la melodía pop. Alguien diría que es pop lo-fi, yo diría que es pop con mayúsculas.

Algo que me encanta de tender forever es el uso de la voz. Como en el primer disco, la mezcla de diferentes voces superpuestas un poco desincronizadas, coros y melodías vocales es ya estilo definido de Mélanie. Es más, creo que sus canciones son su voz, y que todo lo demás está en otro plano, como pequeños detalles de acompañamiento, y que si quitásemos todo y dejásemos solo las pistas de voz las canciones no perderían nada y seguirían estando ahí. Pero no es el caso, y nos encontramos con unas bases electrónicas muy timbalanderas, teclados suaves y atmosféricos, o simples acompañamientos a piano o guitarra.

El disco está muy chulo, y aunque no tiene el elemento sorpresa del anterior gana a cada escucha. Pero cuando ves definitivamente el potencial de Tender Forever es con Mélanie haciendo lo suyo en directo. Recomiendo la experiencia, y entonces oirás los discos de otra manera. Allí esta toda la filosofía de su grupo, ella sola ante el escenario con sus bailes, sus monólogos, su interacción con el público, sus bases pregrabadas, su tecladito, acompañada por su guitarra (o ukelele) o simplemente su voz sin ningún acompañamiento ni amplificación. Y sobre todo un sentimiento muy positivo, de sonrisa y emoción, y de que cuando llegues a casa tendrás un post-it con un corazón pegado en el frigorífico.

Por Davis



Sello:
aquí en España lo distribuye Green-Ufos.
Año:
2007
Lo mejor:
hay canciones que fácilmente podrían ser hits masivos como Heartbroken Forever, How Many o Doves Vs Pigeons.
Lo peor:
que pase desapercibido y que Timbaland no la contratate de telonera.
Myspace: Tender Forever Myspace
Videoclips:
busca por youtube que hay directos y cosas muy chulas, yo te dejo aquí su video How Many y
Magic of the Crashing Stars de su anterior disco.

lunes, 7 de enero de 2008

Sean y su caballo



Soy un caballo es un dúo belga formado por Aurélie Muller y Thomas Van Cottom que editaron en 2007 un precioso álbum titulado les heures de raison. No os voy a contar que este disco es lo mejor que he escuchado, que es imprescindible, que se trata de un discazo,…No es el disco del año, pero las doce canciones que contiene están llenas de belleza, de música sencilla y transparente. Este es uno de esos discos que te apetece escuchar cuando todo te parece una auténtica basura.


Soy un Caballo camina entre el pop naïf, a veces por un folk a lo europeo, ciertas gotas de bossa-nova, algunos dejes de música francesa y bastantes detalles a lo easy listening proporcionados sin duda por ese prodigio de los arreglos que es Sean O’Hagan, colaborador imprescindible en todos los discos de Stereolab y responsable en gran medida de ese sonido tan particular que la banda londinense tiene. Las canciones están repletas de vibráfonos, rodex, banjos y todo tipo de artilugios que suelen utilizar en sus discos stereolab, que sumados a los arreglos tan particulares de O’Hagan, hacen que nos recuerde mucho a las canciones de Mars Audiac Quintet. Otra de las gratas sorpresas que tiene este disco es la colaboración de Bonnie Prince Billy aportando su voz en algunos temas. El resultado de todo esto son unas canciones luminosas e intimistas, llenas de matices que se van descubriendo poco a poco al oyente; canciones mágicas que recuerdan en algunos momentos a ese mundo onírico de Joanna Newson, en otras al pop delicado de los sesenta. Otro de los aspectos a destacar son las maravillosas melodías vocales repletas de dobles voces, en su mayoría realizadas por Aurélie y Thomas, así como los coros realizados por otras dos chicas, Kate y Delphine, que en ocasiones llevan casi todo el peso de las canciones, acompañadas apenas por una guitarra y un teclado. Merece la pena también por su portada y el diseño tan cuidado. Contiene las letras, que por cierto cantan en francés.


No se trata como dije de un disco que pasará a la historia, no está lleno de grandes singles, pero es un disco que te atrapa a cada escucha, que te envuelve en sus sonidos y te hace disfrutar de la música bien hecha. Al final va a resultar que sí es un gran disco…


Por Santeuil


domingo, 6 de enero de 2008

Teenage Angst



Biffy Clyro - Puzzle

En este bonito día de la Epifanía del Señor, en el que todo gira alrededor de juguetes nuevos y dedos negros, voy a recuperar un disco que descubrí hace unas escasas semanas y que, sin ser un trabajo que me vuelva especialmente loco, sí que me ha llamado la atención.

El nombre de Biffy Clyro me sonaba de haberlo escuchado ocasionalmente por la radio, en esos tempranos y automáticos desplazamientos laborales, y de verlo en el cartel de tal o cual festival. Pero ha sido a raíz de ver su nombre en alguna que otra lista de “imprescindibles de 2007”, y de conocer el hecho de que la banda procede de Ayrshire (sí, lo admito, tengo especial debilidad por todo aquello que provenga de más al norte de Newcastle-Upon-Tyne), cuando me he tomado la molestia de escuchar este “Puzzle”.

¿Y por qué le ha llamado la atención este disco, Sr. J.Perepi? Se estarán preguntando los intrépidos lectores de DSETEMC. Pues básicamente por el hecho de que en estos tiempos de modernidad, mediatización excesiva y hypes de un sólo día, “Puzzle” suena como si se hubiese grabado en 1993. No he podido evitar tener un enorme flashback a los días en los que escuchaba de forma incesante a bandas noventiles de punk-pop melódico, tales como Ned’s Atomic Dustbin, Therapy?, Sugar, Mega City Four o los mismísimos Nirvana (vale, vale, soy consciente de que Nirvana no hacían exactamente punk-pop). En fin, como imaginarán, quitarse 14 años de encima de golpe y porrazo, aunque sea durante la escasa hora que dura este puzzle, siempre es una experiencia agradable.

Pues eso, un buen puñado de guitarrazos y estribillos pegadizos para animar una tarde aburrida o un humor de perros.


Por J.Perepi

Sello: 14th Floor Records / Warner
Año: 2007
Lo mejor: los cambios de ritmo e intensidad presentes en casi todo el disco y los juegos de polifonía vocal en “Living Is A Problem Because Everything Dies”.
Lo peor: el acento americano fingido por parte del cantante ¿Se avergonzará este individuo de sus raíces escocesas o simplemente pretende imitar a Dave Grohl y Kurt Cobain a la perfección? ¡Qué error!
Web oficial: Biffy Clyro
Myspace: Biffy Clyro
Videoclips: Living Is A Problem Because Everything Dies, Folding Stars

jueves, 3 de enero de 2008

Una aguja


The Killers - Sawdust

“Al principio, debo confesar, no sólo me resultaste indiferente sino también un poco ridículo… bravo por ti porque ahora sí, ahora estás aquí…”

Una de mis tareas como vendedora de discos en una multinacional de origen francés es a ordenar el mueble de pop-rock internacional de la letra K… y me divierte mucho curiosear entre la cantidad de grupos que han publicado entre uno y tres discos pero que, a pesar de ello, tienen cierta relevancia, además de haber ostentado el título de hype de la semana en el Reino Unido. Desde unos más veteranos Kula Shaker, a Kaiser Chiefs, The Kooks, The Klaxons, Keane, y bueno, para que aburrir, ya os imaginais el resto.
Todo esto viene a que, osada de mí, decidí hace unas semanas darle una oportunidad a uno de ellos. Era porque había visto algunos vídeos que me habían llamado la atención, porque empecé a respetar (que todavía no gustar) la forma de cantar de su líder, porque pensaban que, en el fondo, tenían algo diferente que aportar…
Pues vamos a ello. The Killers llegan desde Las Vegas para comerse con patatas a todos los grupitos de guitarrerosconacnéymuchashormonas que intentan pillar cacho en el mercado británico. El Reino Unido se rindió a sus pies nada más editar su primer disco, Hot Fuss, y ellos se lo agradecieron. Su carta de presentación, llamar a su banda como el grupo ficticio que protagonizaba el vídeo de New Order, Crystal. Otro dato, los miembros decidieron montar un grupo después de asistir a un concierto de Oasis. Además, una pose de lo más brit (o de lo que en esos momentos se llevaba), y unas influencias más propias de las islas que del cabaretero desierto del que venían (me dirán lo que sea pero yo oigo Special K, de Placebo, en su primer single, Mr. Brightside). Los ingredientes estaban servidos.

Total, que ahora, después de dos discos en el mercado y ‘jartarse’ de vender, han decidido que ya era hora de sacar un disco de canciones perdidas. Algunas versiones, caras B y revisiones de singles pasados componen Sawdust, un disco que se edita dedicado a los incondicionales que contiene mucha morralla y apenas unos momentos de cierto fulgor. El más brillante, la versión de Shadowplay (Joy Division), que está también incluida en la banda sonora de Control, la película sobre la vida de Ian Curtis. La crítica les está tratando muy bien, pero yo, por más que les escucho, no puedo por más que admitir que el disco ofrece una de cal y otra de arena. El primer single, Tranquilize, viene abalado por el mismísimo Lou Reed (para los que esto siga siendo una referencia), que participa poniendo voces, en una canción que va arrastrándose por caminos inesperados y que, ciertamente, no sé muy bien como definir…
En definitiva, una colección de piezas que, como conjunto no tienen demasiado sentido, (a veces dudo si lo tienen por separado), pero que resultan ser una especie de álbum de sonidos, de todos los sonidos que han seducido a Flowers y compañía. Que seduzcan a alguien más es otra cosa pero tal y como está el patio a veces hay que agradecer un poco de luz al final del túnel, o una pequeña aguja en un pajar.

Por Rose

Lo mejor: la canción que cierra el disco, remezcla de Mr. Brightside, que le da nueva vida a un single que pasaría más que desapercibido hoy en día. Y Brandon Flowers me pone mucho últimamente, para qué nos vamos a engañar.
Lo peor: Esperaba mucho más de las versiones porque han escogido temas muy interesantes como para haberles sacado más partido. Sólo se salva Shadowplay.