jueves, 3 de enero de 2008

Una aguja


The Killers - Sawdust

“Al principio, debo confesar, no sólo me resultaste indiferente sino también un poco ridículo… bravo por ti porque ahora sí, ahora estás aquí…”

Una de mis tareas como vendedora de discos en una multinacional de origen francés es a ordenar el mueble de pop-rock internacional de la letra K… y me divierte mucho curiosear entre la cantidad de grupos que han publicado entre uno y tres discos pero que, a pesar de ello, tienen cierta relevancia, además de haber ostentado el título de hype de la semana en el Reino Unido. Desde unos más veteranos Kula Shaker, a Kaiser Chiefs, The Kooks, The Klaxons, Keane, y bueno, para que aburrir, ya os imaginais el resto.
Todo esto viene a que, osada de mí, decidí hace unas semanas darle una oportunidad a uno de ellos. Era porque había visto algunos vídeos que me habían llamado la atención, porque empecé a respetar (que todavía no gustar) la forma de cantar de su líder, porque pensaban que, en el fondo, tenían algo diferente que aportar…
Pues vamos a ello. The Killers llegan desde Las Vegas para comerse con patatas a todos los grupitos de guitarrerosconacnéymuchashormonas que intentan pillar cacho en el mercado británico. El Reino Unido se rindió a sus pies nada más editar su primer disco, Hot Fuss, y ellos se lo agradecieron. Su carta de presentación, llamar a su banda como el grupo ficticio que protagonizaba el vídeo de New Order, Crystal. Otro dato, los miembros decidieron montar un grupo después de asistir a un concierto de Oasis. Además, una pose de lo más brit (o de lo que en esos momentos se llevaba), y unas influencias más propias de las islas que del cabaretero desierto del que venían (me dirán lo que sea pero yo oigo Special K, de Placebo, en su primer single, Mr. Brightside). Los ingredientes estaban servidos.

Total, que ahora, después de dos discos en el mercado y ‘jartarse’ de vender, han decidido que ya era hora de sacar un disco de canciones perdidas. Algunas versiones, caras B y revisiones de singles pasados componen Sawdust, un disco que se edita dedicado a los incondicionales que contiene mucha morralla y apenas unos momentos de cierto fulgor. El más brillante, la versión de Shadowplay (Joy Division), que está también incluida en la banda sonora de Control, la película sobre la vida de Ian Curtis. La crítica les está tratando muy bien, pero yo, por más que les escucho, no puedo por más que admitir que el disco ofrece una de cal y otra de arena. El primer single, Tranquilize, viene abalado por el mismísimo Lou Reed (para los que esto siga siendo una referencia), que participa poniendo voces, en una canción que va arrastrándose por caminos inesperados y que, ciertamente, no sé muy bien como definir…
En definitiva, una colección de piezas que, como conjunto no tienen demasiado sentido, (a veces dudo si lo tienen por separado), pero que resultan ser una especie de álbum de sonidos, de todos los sonidos que han seducido a Flowers y compañía. Que seduzcan a alguien más es otra cosa pero tal y como está el patio a veces hay que agradecer un poco de luz al final del túnel, o una pequeña aguja en un pajar.

Por Rose

Lo mejor: la canción que cierra el disco, remezcla de Mr. Brightside, que le da nueva vida a un single que pasaría más que desapercibido hoy en día. Y Brandon Flowers me pone mucho últimamente, para qué nos vamos a engañar.
Lo peor: Esperaba mucho más de las versiones porque han escogido temas muy interesantes como para haberles sacado más partido. Sólo se salva Shadowplay.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

me pirro x scucharlo! y flowers es lo más!

Anónimo dijo...

¿Qué es Joy Division?

Anónimo dijo...

soy un musico nuevo y quiero aprender de vosotros, os envio mis trabajos pa ra que valoreis mi arte.

http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&friendID=174124036

gracias por oirme y dar vuestra opinión.